No es muy común que los artistas plásticos marplatenses tengan posibilidades de exponer en el exterior, y no porque nuestra ciudad carezca de genuinos creadores que con estilo y talento han demostrado ser excelentes, llegando a trascender nuestra propia geografía.
El tema está dado por la complejidad de superar distintos formalidades aduaneras, y además de disponer de los contactos necesarios para encontrar espacios propicios que muestren las respectivas obras. Estos son algunos de los muchos detalles que se tienen que superar para lograr ser conocido en el exterior, pero además se debe de contabilizar talento por sobre todas las cosas. En esta oportunidad que nos aboca, Loredana Manca, muy conocida en nuestra ciudad y desde hace muchos años, está ligada a la cultura marplatense –ha trabajado para el Museo de Arte Juan Carlos Castagnino, también en Villa Victoria Ocampo y durante mucho tiempo manejó la Galería de Arte de Cabrales Alberti– es quien ha manejado con mucha solvencia todos los intrincados hilos para poder llevar a Italia trabajos de Marta Porreta, Ricardo Marcángeli– lamentablemente recién desaparecido–, Luis Marzoratti y Mariel Polinotto. Distintos obras –muchas no volvieron porque felizmente fueron adquiridas por coleccionistas privados y también por distintas entidades– de nuestros creadores fueron colgadas en importantes espacios en Oristano –Cerdeña– y también en Roma, y siempre con el total apoyo del público entendido y de la prensa también. Las exposiciones plásticas, por oficio, contactos y conocimientos de la curadora Loredana Manca, pudieron llevarse a cabo y con toda felicidad para creadores locales como Ricardo Marcángeli, Luis Marzoratti, Marta Porreta y Mariel Polinotto. Obras de estos artistas plásticos fueron exhibidas en Cerdeña y también en Roma. La experiencia tendrá continuidad muy pronto con obras de otros pintores. En diálogo con LA CAPITAL la curadora expresó lo siguiente: –¿Podría usted narrar para nuestros lectores cómo fue la experiencia de llevar artistas plásticos locales a Italia? –¡Maravillosa fue la experiencia! Me honró mucho haber concretado esta primera muestra en Cerdeña, lugar de mis orígenes, ya que nací en esa hermosa isla. Llevar obras de Marta Porreta, Ricardo Marcángeli, Luis Marzoratti y Mariel Polinetto que son cuatro excelentes artistas de Mar del Plata, me gratificó sobremanera y también de esta manera poder abrir una puerta que tendrá continuidad en breve, ya que seleccionaré a otros creadores para mostrar en Italia sus trabajos. –Usted que tanto entiende del tema, ¿podría hacer una breve reflexión sobre cada uno de los artistas que representó? –Creo que ninguno de los cuatro necesita presentación alguna porque son muy conocidos por el público. De todas maneras se podría argumentar que Marcángeli fue docente, licenciado en letras, y fueron sus maestros nombres como Celestino y Teresio Fara, de raíz cezanneana. Su original pintura siempre manifestó la impronta del expresionismo y el fauvismo. El color estalló siempre en sus pinceles y paletas, y nos embriagó con goce y voluntad de vida. Ricardo siempre resaltó, mediante manchas vivas que sustentaron formas y colores, el cromatismo vertido en pinceladas ardientes como evidencia de que su paleta vibraba con las variantes propias de su personal lenguaje. En todos los casos luce su arte en busca de una belleza pictórica esquiva, según siempre lo probó su vehemencia. –Llegamos a Luis Marzoratti, ¿qué puede decir sobre su estilo de pintura? –Marzoratti le suma al talento natural una infatigable capacidad de trabajo más atento a la calidad que a la cantidad. Sus obras nos muestran maduración en el concepto y en la ejecución, donde expresa un objetivo radical entre los límites estilísticos propios de lo moderno. Las vasijas y los recipientes de cerámica sin ornamentación flotan en un espacio que tiene la dimensión del sueño. Muchos de los trabajos de Luis pueden interpretarse como naturalezas muertas. Si lo inmóvil es el instante –el tiempo de representación de la pintura– el caso ejemplar de esta paradoja sería la naturaleza muerta, Los recipientes, las jarras o los cuencos son los protagonistas de las obras que nos propone Marzoratti, en una suerte de círculo de autoconciencia pictórica. Estos elementos cerámicos representados y presentados objetualmente pueden ser entendidos como signos de fertilidad. En sus pinturas nunca deja de estar presente, cuidadosamente flotando, la flor de ceibo, como emblema de argentinidad. –¿De qué manera podría reflexionar artísticamente sobre Mariel Polinotto? –Las obras de Mariel Polinotto responden a sus principios del bien. En lo correcto e infalible seguramente fue la puesta la libre voluntad que la guió, para que lo interno de su pureza creativa se decidiera, así como lo hizo, a ser capaz de asumir el riesgo que significa envolvernos en esta fantasía poética de orígenes primitivos desde donde fluyen sus caballos. Los mismos sugieren provenir de otro triunfo, aunque el mismo coincida cronológicamente con el nuestro. En estos trabajos nos acerca un universo sensible y personal que no se agota, sino que avanza y allí conjuga la intuición y el conocimiento. –Siempre los excelentes dibujos, con tanta fuerza y magnetismo de Marta Porreta han cautivado y fascinado al público, ¿qué pude decir sobre su trabajo? –Marta Porreta presenta el antiguo medio de la creación estética. Digo "antiguo medio" por el término justo debería ser "retrato". Se trata del primer idioma del hombre, su primer medio de comunicación y de significación: el dibujo. En términos estéticos, el dibujo es una síntesis ideal y real. Desde el Siglo XVI, el dibujo se afianza para siempre como medio autónomo de características y de condiciones propias. Estas obras de Marta Porreta, que amalgaman su excepcional estilo, nos llevan a contemplar en cada papel la huella de un movimiento, el de su mano, pero acompañado de la sedimentación de otros tantos movimientos más abarcadores, los del cuerpo todo. –Ahora sería propicio que usted se explaye sobre los resultados de esta primera experiencia de artistas plásticos marplatenses en Italia. –Junto a cada uno de estos creadores locales siento un gran orgullo y placer, y esta exposición tan apasionada, original y recóndita en sentimientos alcanza, como todos pueden observar, grados inesperados de belleza. Se trata de una importante muestra que desde América del Sur, más precisamente desde Mar del Plata, pudo ser admirada no sólo por el público en general, también por la prensa, tanto en Cerdeña como en Roma.
La capital (Mar del Plata) |